Enrique Llop, Kabaleb

Kabaleb, Enrique Llop
Filósofo, Cabalista y Astrólogo (1927-1991)

Enrique Llop Sala, (Girona 1927-1991) fue periodista, escritor y filósofo; astrólogo y cabalista, autor de una gran obra científica y psicológica, ya que elevó la astrología a la categoría de ciencia, uniéndola con la Cábala, creando la Astrología cabalística o Astrocábala, como él la bautizó.

Kabaleb, pseudónimo que adquirió después de profundizar en el estudio de la Cábala, pretendía situar al ser humano frente a su verdadero camino existencial. De muy niño ya apuntaba maneras, a la edad de 4 años ya sabía leer y escribir perfectamente y con 14 años publicó su primer artículo en Los Sitios, (diario de Girona). Cursó la carrera de periodismo en Madrid y en pleno servicio militar, se exilió a París. Allí empezó una nueva etapa de su vida que duró más de veinte años. Descubrió el ecléctico mundo del existencialismo y sus destacados pensadores e intelectuales, allí conoció a su esposa, -nuestra madre, Madeleine-Katherine Postic-, con la que tuvo 5 hijos. (La pequeña Issiah falleció con 6 meses de edad).

Sus años en París fueron los más intensos de su vida, tal y como él solía describirlos. Eran tiempos fascinantes, de grandes revelaciones y los consideró su verdadera formación. En los años de estudiante, no disponía de un lugar fijo para dormir, salvo una pensión que compartía ocasionalmente con un amigo, por lo que pasaba las noches en los cafés-bistrots empapándose del idioma y de las tertulias literarias, además de ayudar en los distintos oficios de cocina de los restaurantes, y los días en la biblioteca Ste Geneviève, entre otras. Allí devoraba manuales y manuales de conocimiento: filosofía humanismo, economía, política, literatura, teosofía, esoterismo, etc., hasta que descubrió la astrología y la cábala, lo que resultó ser para él una auténtica revelación y su pasión hasta el final de sus días. Por aquel entonces data la primera carta astral que se hizo y los comentarios al pie: “será conocido y reconocida su labor después de muerto”.

Entró en contacto con la comunidad del pensador y filósofo Omraam Mikhaël Aïvanhov, que se convirtió en su maestro y amigo. Más tarde siguió todas las enseñanzas de los Rosacruces de Max Heindel, y descubrió la Cábala cristiana. Su sed de conocimiento no se acababa, (lo atestiguan los más de 4000 libros rescatados de su biblioteca personal). Se nutrió de las enseñanzas de grandes filósofos y maestros que le abrieron la mente y el corazón. En París colaboraba con distintos periódicos gracias a los artículos que su esposa le traducía. Montaron una pequeña librería, más tarde una sociedad que se dedicaba a la filmación y montaje de fotonovela policiaca y cómics con la ayuda de algunos estudiantes de dirección de diseño y fotografía, (muchos de los que hoy día se han hecho famosos, como nos señalaba). Fabricaban documentos de identidad para los refugiados políticos que huían de España. Se mantuvo en la clandestinidad durante años combatiendo con sus escritos la dictadura franquista con la revista Concordia, que fundaron entre algunos ilustres escritores. La enviaban a España a los intelectuales de la época en forma de paquetes regalos para que no fuesen detectados en la aduana, e ideaba entre tanto montar el partido un político trascendente basado en el más puro idealismo, el llamado partido de los Ciudadanos del Mundo.

A su vuelta a España trabajó como periodista en la clandestinidad y animado por sus alumnos y amigos, los que asistían a sus charlas y enseñanzas, fundó en 1978 una Escuela de conocimiento, E.T.U. (Escuela Trascendentalista Universal), donde impartió grandes disciplinas tales como la Cábala, la Astrología Cabalística, Numerología, la Angelología, etc., y a través de ella difundió su obra que contiene más de 50 volúmenes, aún muchos de ellos por editar.

Kabaleb siempre apostó por buscar, por rescatar los auténticos valores que anidan en el interior de la conciencia, más que por seguir la senda del gurú. Él mismo aseguraba que solo era un instrumento de transmisión. Defendió la idea de que el conocimiento debe ser entregado a una gran masa crítica para alcanzar la auténtica libertad.

Sin duda fue un gran precursor, revolucionó el mundo de la astrología, insistiendo en la idea de que la Astrocábala es una disciplina interactiva que evoluciona con el ser humano y su conciencia. Fue el primero que puso al alcance del gran público la Angelología rescatando los valores de los 72 Genios de la Cábala gracias a las Plegarias y Exhortos de los 72 Ángeles de la Cábala y todo el estudio de sus programas; supo extraer de este inmenso tratado del comportamiento humano la parte práctica de la Cábala con respecto a estos programas angélicos, el Árbol de la Vida y el estudio de la carta astral. Nadie hasta el momento lo había desarrollado. Descubrió asimismo la relación de cada uno de los grados zodiacales asociados a los planetas y a cada Sephiroth del Árbol de la Vida.

Arrojó una nueva luz sobre las Escrituras Sagradas, la Biblia, el Sepher de Moisés, a través de su Interpretación Esotérica del Génesis y del Apocalipsis. Realizó una exégesis genial y clarificadora de los Evangelios para desvelar la verdadera personalidad de Jesús el Cristo. Fue una auténtica bendición para la reinstauración de las logias masónicas, ya que como Gran Venerable, llevó a sus compañeros a trabajar las verdaderas planchas de trabajo filosófico, por encima de cualquier otro interés.

Esta es una pequeña y muy resumida descripción de la trayectoria de este Gran Maestro para muchas personas, que entregó su saber de una forma totalmente altruista y que abogaba por invitar a cada ser humano que se le acercaba en busca de respuestas, a descubrir al verdadero Maestro Interior.